Gregarismo Copy
En la mayoría de especies de animales hay individuos que viven solos, formando parejas únicamente para el momento de la reproducción, pero un gran número de especies, incluido el hombre, vive en grupos y son sociables. Hay que pensar que esta asociación les confiere a los individuos algún tipo de beneficio.
Las agrupaciones de individuos de la misma especie pueden ser más o menos numerosas y pueden ir desde simples uniones temporales hasta agrupaciones complejas y permanentes. Dentro de estas agrupaciones se realizan diferentes actividades: desplazamiento, búsqueda de alimento, reproducción, etc.
Un animal o persona gregaria es aquella que practica el gregarismo. Este término viene del latín “gregarĭus”. Este animal tiende a agruparse en manadas o colonias, en los animales, o en grupos sociales en las personas. El gregarismo consiste en una relación intraespecífica que se da cuando los individuos de una población se agrupan y trabajan juntos para conseguir un objetivo común.
Las especies gregarias son aquellas en las que los individuos forman agrupaciones inestables en las que éstos permanecen o no dependiendo de sus intereses, los cuales dependerán de la relación entre los costes y beneficios que les suponga vivir en grupo.
En las especies sociales, los individuos se relacionan de una forma más estrecha y continua. Generalmente este tipo de asociación está constituida por parientes.
La Etología estudia el comportamiento de las sociedades animales mientras que la Sociología se encarga de analizar y caracterizar a las sociedades humanas. La Sociobiología es la rama de la Sociología que estudia los fundamentos biológicos de los hechos sociales y establece un diálogo entre la Sociología y la Biología.
Beneficios y costes de vivir en grupo
Se ha visto que existen especies solitarias, gregarias y sociales. Pero ¿por qué existen especies solitarias y otras especies que viven formando agrupaciones? Esta pregunta se puede contestar estudiando los costes y beneficios que supone para los individuos vivir en grupos.
Hay un ejemplo muy característico para explicar el hecho de que existan especies solitarias y especies gregarias o sociales (Soler, 2009). Es el caso de las arañas. Se ha visto que existen especies de arañas solitarias, sociales y gregarias. La mayoría de las especies son solitarias.
Existen unas pocas especies gregarias, que forman grandes agrupaciones de redes individuales en las que cada araña caza sus propias presas y se reproduce independientemente. Aceptan la incorporación de nuevos individuos en el grupo pero no existe cooperación entre ellas. En las especies de arañas gregarias no se aprecia un beneficio en el éxito reproductor aunque sí en la captura de presas. Estas especies suelen presentar escasos cuidados parentales.
Las arañas sociales viven en redes y nidos comunales, cooperan en la captura de alimento (que suelen ser presas más grandes), comen juntas y se reproducen en la misma red (Soler, 2009). Aumenta el éxito reproductor de estos individuos cuanto mayor sea el número de individuos que tiene la red. Por lo tanto, como puede verse en el ejemplo, vivir juntos puede suponer además de una serie de ventajas, inconvenientes.
En las especies sociales se ha visto favorecido el vivir juntos por dos factores:
- Generalmente, los individuos de una sociedad suelen estar emparentados. Se disminuye por tanto los casos de competencia.
- Gran parte de las especies que viven en sociedades presentan cuidados parentales, por lo que poder cuidar a las crías de forma comunal les supone un gran beneficio.
En cuanto a los beneficios de vivir en grupo destacan los siguientes:
- Conseguir alimento.
- Localización más eficaz en la búsqueda de alimentos. Es más fácil localizar un alimento o presa en grupo que de forma individual. Se da en peces, aves y mamíferos.
- Los grupos de individuos sirven a otros individuos solitarios como un centro de información, es decir, les permite unirse a aquellos que parecen bien alimentados para obtener comida para él. Se ha demostrado principalmente en aves.
- Capturar presas más grandes o más difíciles de capturar. Se da en depredadores. Peces, mamíferos y mamíferos marinos.
- Defender los recursos de otros grupos de individuos de la misma especie.
- Evitar depredadores. Efecto dilución: cuando los individuos se encuentran en grupos disminuye la probabilidad de ser depredado para cada uno de los individuos del grupo.
- Se reduce la posibilidad de ser la víctima cuando un depredador logra capturar a alguien del grupo. Efecto confusión. Capturar a un animal cuando éste está en grupo es más difícil que cuando está solo.
- Aumento de la vigilancia que supone un menor coste individual. Esto contribuye a la protección contra los predadores. Como hay más individuos que puedan llevar a cabo la vigilancia, el animal dispone de más tiempo para alimentarse.
- Defensa en grupo.
Otros beneficios:
- Aprovechar los escasos refugios.
- Modificar el medio. Se da en insectos sociales, como las hormigas.
- Defensa de los recursos frente a individuos de la misma especie.
- Termorregulación. En algunas especies, los animales mantienen mejor el calor si se encuentran juntos
Los principales costes que supone la formación de agrupaciones son:
- Aumento de la necesidad de comida. Si el número de individuos de un grupo es muy alto, la tasa de ingestión per cápita disminuye.
- Mayor competencia por los recursos: alimento, hembras, etc.
- El riesgo de que las hembras copulen con otros machos fuera de la pareja aumenta. También aumenta el riesgo de parasitismo intraespecífico.
- Aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades, infecciones y parásitos.
- Al ser un grupo, son más visibles a los depredadores.
- En grupos, aumenta el riesgo de canibalismo y de infanticidio. Se observa en aves y mamíferos.
En algunas especies predominan los beneficios pero para otras los costes son mayores que los beneficios.
Se pueden formar agrupaciones de individuos que pertenecen a diferentes especies, como ocurre en algunos herbívoros africanos o en algunas aves. Se les denomina grupos mixtos.
Adaptaciones a la vida en agrupaciones
Como se ha visto en el apartado anterior, vivir en grupo supone una serie de costes. Por lo tanto, durante el paso de una vida solitaria a una vida en grupo han debido tener lugar una serie de adaptaciones que favorezcan esa transición y que contribuyan a mantenerla (Soler, 2009).
Para estudiar alguna de esas adaptaciones se va a ver en detalle uno de los costes más importante y generalizado, el mayor riesgo de transmisión de enfermedades y parásitos (Soler, 2009). Este efecto se ha demostrado no solo a nivel descriptivo sino también de forma experimental.
En un estudio realizado por Jose Luis Tella, de la Estación Biológica de Doñana, se compararon la cantidad y variedad de parásitos sanguíneos entre parejas de aves próximas. Un especie de las estudiadas era gregaria y la otra solitaria. Sus resultados fueron que las especies gregarias presentaban un mayor riesgo de transmisión de parásitos sanguíneos que las especies solitarias y además la variedad de parásitos también era mayor.
Para contrarrestar esta mayor incidencia de parásitos sanguíneos ¿Qué adaptaciones se podría predecir que desarrollarían las aves? Moller y Erritzoe propusieron que las aves que viven en grupo deberían tener un sistema inmune más desarrollado que las solitarias. Mediante sus estudios comprobaron que esto era así y vieron que las aves gregarias tenían los órganos del sistema inmune más desarrollados que las aves solitarias.
Por lo tanto, se puede concluir que a lo largo de la transición de la vida solitaria a la vida en grupo han debido de desarrollarse una serie de adaptaciones para hacer frente o reducir los costes que supone vivir en grupo a estas especies.

