Adaptación Copy
La palabra adaptación se utiliza mucho en biología evolutiva pero no siempre su uso es el adecuado porque a veces la idea de lo que significa esta palabra no es la correcta.
Para que una característica sea considerada como una adaptación evolutiva deberá ser transmitida a la descendencia. Es decir, que aunque se utilice la palabra adaptación para el hecho de acostumbrarse a una nueva situación, no corresponde a la idea de adaptación evolutiva.
Según Soler, una adaptación, desde el punto de vista evolutivo, es cualquier característica que aumenta la eficacia biológica de los individuos que la portan y que es seleccionada por selección natural. Por lo tanto, es resultado de cambios genéticos.
Un ejemplo típico de adaptación es el plumaje de los pingüinos que les protege del frío y les permite vivir en regiones muy frías o las alas transformadas en aletas que les permiten bucear para atrapar el alimento.
Un concepto importante a la hora de hablar de adaptación es la eficacia biológica o darwiniana, que se define como la habilidad que tienen los organismos para sobrevivir y producir descendientes eficaces en su ambiente.
No siempre es fácil deducir el proceso evolutivo que ha originado una adaptación concreta. Hay adaptaciones extremadamente extrañas cuya evolución sigue sin comprenderse.
Para demostrar que una característica es una adaptación se emplea el “Método adaptacionista”, que consiste en plantear una hipótesis sobre los beneficios de tal característica y posteriormente demostrar que los individuos que la poseen dejan mayor descendencia que los que no la poseen.
Este método ha sido criticado porque muchas veces se excede con la especulación. Siempre hay que comprobar una idea, por muy ingeniosa o evidente que sea. Además, hay que tener en cuenta que no todas las características son adaptaciones y siempre hay que considerar hipótesis alternativas.

