Comportamiento reproductivo en domésticos Copy
En los animales domésticos, el comportamiento reproductivo está influido por el hombre, ya que éste tiende a eliminar o minimizar gran parte de los comportamientos que se observan en especies silvestres. Algunos de los comportamientos de animales domésticos que se ven modificados por el hombre y que son comunes en las especies silvestres son: la segregación de sexos por edades, la jerarquización, la formación de nidos, etc.
Dentro del comportamiento reproductivo animal, como se ha visto anteriormente, se incluyen tanto el comportamiento sexual como el comportamiento maternal.
En el comportamiento sexual de los animales domésticos se puede observar las siguientes fases, las cuales presentan algunas pequeñas diferencias con el comportamiento sexual de los animales salvajes:
- Transmisión de estímulos.
- Cortejo.
- Cópula.
Para manipular el comportamiento sexual de los animales domésticos es necesario conocer los procesos involucrados en dicho proceso, tales como la edad de madurez sexual, la estación sexual y el coito.
1. Madurez sexual y control endocrino
Van a tener gran importancia en el desarrollo del comportamiento sexual una serie de factores externos e internos. Durante el desarrollo del feto, una serie de hormonas esteroideas van a actuar sobre el cerebro y van a ser las responsables de la diferenciación de los patrones de comportamiento sexual.
En los mamíferos, el cerebro es principalmente femenino pero se produce una masculinización en el macho después de una serie de exposiciones a los esteroides testiculares.
Cuando un animal está preparado para la cubrición, se deben producir una serie de estímulos, que en la mayoría de los casos son el resultado de la pubertad, entendiendo por pubertad al conjunto de cambios morfológicos, fisiológicos y comportamentales debidos a la actividad gonadal en el individuo joven.
En las hembras, la pubertad está marcada por la primera ovulación mientras que en el macho, la pubertad corresponde a la edad en la que es capaz de llevar a cabo una cópula completa o en la que empieza a producir espermatozoides con capacidad de fecundar los óvulos. Hay que tener en cuenta que la pubertad es un proceso gradual.
La principal hipótesis existente para explicar los mecanismos fisiológicos responsables de la pubertad, es que se produce un aumento de la secreción de hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) en el hipotálamo.
La edad a la que un individuo alcanza la madurez sexual va a depender de muchos factores ambientales como por ejemplo el fotoperiodo, la presencia de feromonas sexuales, etc.
En la pubertad intervienen una serie de hormonas, tales como la gonadotropinas hipotalámicas, la FSH (hormona folículo estimulante), los estrógenos, los andrógenos, la progesterona, entre otras.
Los estrógenos son unas hormonas sexuales esteroides principalmente de tipo femenino muy importantes ya que se necesitan para el completo desarrollo del tracto reproductivo y además son los principales responsables de que la actividad sexual se mantenga. Los estrógenos también promueven el crecimiento del tejido mamario e inhiben el crecimiento de la longitud de los huesos en las hembras.
La progesterona, por su parte, es una hormona sexual segregada por el ovario femenino y la placenta que va a favorecer la recepción del huevo fecundado preparando al útero para ello. Es la principal hormona en el mantenimiento del embarazo (o preñez).
Los andrógenos están presentes tanto en machos como en hembras, aunque alcanzan un mayor nivel en los machos. Son los encargados del desarrollo de los órganos sexuales y en el aumento de la libido.
2. Estacionalidad reproductiva en los animales domésticos
Para la hembra, la reproducción y más concretamente la lactación, suponen un gran gasto energético por lo que en ambientes con grandes cambios estacionales es imprescindible que el nacimiento de las crías se produzca en la estación del año en la que haya mayor cantidad de alimento disponible.
Se considera que la estacionalidad es la variación periódica y predecible de la misma con un periodo menor o igual un año. Mientras que la temporalidad es el comportamiento del animal a largo plazo y que se contrapone a la tendencia normal.
La finalidad de la estacionalidad reproductiva es que los nacimientos tengan lugar en la época del año que sea más favorable para las crías, es decir, cuando la cantidad de alimento y la temperatura ambiental sean las adecuadas. Lo más común es que se produzcan los nacimientos durante las estaciones de primavera y verano, pero esto varía en función de las especies.
La reproducción es muy importante dentro de la producción animal ya que es la clave para mantener y asegurar un elevado nivel de producción de huevo, leche y carne. También se necesita para conseguir un número de animales suficiente para que se expanda la producción o para que reemplacen a otros animales.
En la conducta reproductiva de animales que se reproducen estacionalmente existe una llamativa relación entre el ambiente y las adaptaciones de esta conducta. El medio ambiente tiene efectos sobre el potencial genético de los individuos ya que determina los periodos de reproducción, además de su intensidad, durante el año. Hay animales que pueden reproducirse en días cortos o largos, en función de factores como el fotoperiodo luminoso, que produce cambios fotoneuroendocrinos en el animal. Dentro de estos cambios destacan también la participación de fotorreceptores, de un reloj biológico o del aparato neuroendocrino. Se puede decir, por tanto, que en el control de la modulación de la estacionalidad reproductiva tiene un papel importante el eje Hipotálamo-Hipófisis-Gónada (HHG).
El eje hipotálamo-hipófisis-gónada controla la función testicular de la siguiente manera. En el hipotálamo se libera una hormona llamada hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), que estimula la producción hormonal en la adenohipófisis (lóbulo anterior de la hipófisis). Se producen dos tipos de hormonas: la hormona folículoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Estas hormonas estimulan las funciones testiculares. A su vez, las hormonas producidas en los testículos mediante retroalimentación negativa van a tener efectos inhibidores sobre la secreción de FSH y LH. La LH es la hormona que regula y estimula la biosíntesis de testosterona en las células de Leydig, las cuales se encuentran en los testículos. Por su parte, la FSH es la encargada de estimular la espermatogénesis al actuar sobre las células de Sertoli, que se localizan en los túbulos seminíferos.
En los animales domésticos, los factores ambientales que más influyen sobre la reproducción son:
- Las variaciones de la duración del día, o fotoperiodo. Se considera el factor principal influyente sobre la estacionalidad reproductiva. Los animales utilizan el fotoperiodo para sincronizar su ritmo biológico endógeno.
- Otros factores como la temperatura, la alimentación, condiciones de cría, etc. Se consideran factores secundarios.
Según la FAO, las variaciones del fotoperiodo y de la temperatura son las más relevantes a la hora de estudiar la estacionalidad reproductiva en los animales domésticos.
A continuación se tratarán los efectos de las variaciones del fotoperiodo sobre la reproducción además de las variaciones de la temperatura sobre la misma.
Efectos que tienen las variaciones del fotoperiodo sobre la reproducción en animales domésticos
Todas las especies son sensibles a las variaciones del fotoperiodo, pero no todas llevan a cabo las mismas respuestas y estas tienen diferentes consecuencias en función de la especie.
En las especies denominadas “de días cortos ”, es decir aquellas que llevan a cabo su actividad sexual durante los días decrecientes del año, los ovinos y los caprinos son más sensibles que los porcinos al fotoperiodo. Dentro de las especies “de días largos ”, como es el caso de los bovinos y los equinos, los equinos son más sensibles al fotoperiodo con respecto a la reproducción.
Por ejemplo, la yegua, cuyo ciclo reproductivo es durante la primavera y el verano, presenta una mayor actividad reproductiva alrededor del solsticio de verano. En otoño e invierno, donde hay poca luz, los ciclos estrales desaparecen y la yegua entra en un periodo de anestro.
Las ovejas y las cabras, cuya estación reproductiva es durante los meses de menos horas de luz, presentan los ciclos estrales durante el otoño y el invierno, es decir, cuando los días son más cortos. Los machos, durante el periodo de anestro, presentan una actividad reproductiva menor, que está asociada a una menor espermatogénesis y a una disminución del diámetro de los testículos. Además durante el periodo de anestro, los machos presentan una menor concentración de testosterona.
El efecto de las variaciones del fotoperiodo sobre la reproducción es debido a la melatonina. El estímulo luminoso es captado por la retina y la información se transporta al núcleo supraquiasmático a través del nervio óptico. Desde el núcleo supraquiasmático va al ganglio cervical superior, el cual presenta unas terminaciones neuronales adrenérgicas que llegan a la glándula pineal. En la glándula pineal se libera norepinefrina durante las horas de oscuridad. Se produce la síntesis de Nacetiltransferasa, que va a actuar en la transformación de serotonina a N-acetilserotonina, la cual será posteriormente transformada en melatonina.
La melatonina es considerada como un mensajero endocrino que les sirve a los animales para determinar la duración del día. Las concentraciones de melatonina son mayores por la noche. Su acción final es la liberación de GnRH, que va a estimular la producción hormonal en la hipófisis. Su acción sobre la secreción de GnRh está medida por la dopamina, la cual actúa aumentando la sensibilidad al efecto inhibitorio del estradiol. En equinos y pequeños rumiantes se han observado altas concentraciones de dopamina durante el periodo de anestro.
Efectos de la temperatura sobre la actividad reproductiva en los animales domésticos
Una temperatura ambiental elevada hace que los animales no puedan regular su temperatura interna y por lo tanto va a tener efectos sobre la reproducción.
La importancia de este efecto va a depender de muchos factores como por ejemplo: la radiación solar, la humidad, la circulación del aire, etc.
Los cerdos salvajes, por ejemplo, se reproducen estacionalmente. Son animales que muestran anestro en verano. Por ello, las altas temperaturas hacen que se produzca el “síndrome de infertilidad estacional”. Este síndrome produce una serie de problemas relacionados con la reproducción. Por ejemplo, se puede producir una interrupción temprana de la gestación, se influye la duración del intervalo destete-celo, etc.
Si las temperaturas varían drásticamente, los animales no pueden aclimatarse a tal cambio de temperatura y pueden aparecer las denominadas “muertes súbitas”, que aparecen principalmente en la etapa de preparto y durante el parto.
Los efectos de las altas temperaturas en el caso concreto de los cerdos pueden ser los siguientes:
- Se puede producir un crecimiento tardío de las cerdas primerizas y también un retraso en la madurez sexual.
- El intervalo destete-celo aumenta.
- Disminuye la fertilidad.
- Los animales consumen menos alimento.
Para resolver tales problemas en una explotación ganadera, se pueden utilizar sistemas de ventilación forzada, para disminuir la sensación térmica; se pueden utilizar sistemas de refrigeración y también tener especial cuidado en el manejo de la alimentación, principalmente en las hembras que están en la fase de preñez.
Comportamiento sexual en los machos y en las hembras
El comportamiento sexual en los machos se puede dividir en dos fases o periodos principalmente, la fase prepuberal y la fase de adolescente.
Se considera la fase prepuberal aquella fase en la que el macho muestra una intensa actividad ligada a realizar juegos, mientras que en la fase de adolescente el comportamiento sexual es más parecido al de un adulto a pesar de que la frecuencia de actividad sexual es baja.
El significado funcional de la fase prepuberal es poco conocido, ya que un mayor tiempo de juegos no influye en la frecuencia del comportamiento sexual. La fase de adolescente si tiene más importancia, ya que influye en el contacto entre sexos opuestos. Cuando se identifica a una pareja, la actividad preliminar aumenta y ambos sexos entran en un proceso de sincronización.
El cortejo es importante para que tenga lugar el coito. Durante el cortejo se busca la colaboración del otro sexo para coordinar las posturas corporales que faciliten el coito. El macho, mediante el cortejo, obtiene información sobre la receptividad de la hembra. En los machos se produce un aumento de la testosterona durante el cortejo y también tienen lugar efectos fisiológicos en las hembras.
En sistemas de explotación extensivos para que se produzca este cortejo es importante no separar a los animales de distintos sexos en edades muy tempranas.
Los machos deben reconocer una serie de estímulos que desencadenan su comportamiento sexual. Dentro de los estímulos sensoriales, destacan los estímulos auditivos y los gustativos. Los receptores auditivos y gustativos aportan información al macho y desencadenan la excitación sexual en éste.
En estudios con animales ungulados se ha visto que el olfato tiene especial relevancia en el comportamiento sexual de los machos. Los machos pueden detectar el estro en la hembra a través del olfato, olfateando la región urogenital o la orina de la hembra. En la hembra también se puede estimular la actividad sexual por los olores del macho. Las hembras pueden pasar de estar en anestro (etapa en la que la hembra no muestra señales conductuales de estro) a una situación de estro (etapa de celo en las hembras).
Los estímulos táctiles o los visuales no tienen gran importancia en la función reproductora de animales domésticos, tales como el toro. Aunque la visión puede influir en la identificación de una hembra en situación sexual, pero los estímulos olfativos tienen mayor relevancia.
Comportamiento sexual en el perro
Los perros muestran conductas de cortejo durante la pubertad. El macho es sexualmente activo a una edad más temprana que la hembra, por lo que es frecuente la competencia entre machos por una hembra.
Las hembras pasan por diferentes etapas de actividad hormonal y de descanso que se repiten de forma cíclica. Es lo que se conoce como ciclo estral y en los perros cuenta de 4 fases: proestro, estro, diestro y anestro. El estro tiene lugar aproximadamente a los 6 meses y las hembras alcanzan la madurez sexual entre los 6-14 meses de edad. El estro comienza con la secreción de un fluido vaginal que se va transformando en un líquido sanguinolento. Entre los 10-15 días del comienzo del estro, la hembra ya permite el cortejo y la monta. El periodo que va desde el final del estro hasta el principio del proestro varía en función de las hembras, pudiendo ser un periodo de entre 3 meses y medio hasta 13 meses.
El cortejo empieza con la detección de las feromonas a través del olfato. Un individuo de la misma especie detecta las feromonas y se induce en él una conducta específica. El macho comienza el cortejo olfateando el hocico, las orejas, el cuello, los flancos y el área bulbar de la hembra. Cuando la hembra se encuentra en proestro rechaza el cortejo pero cuando está en el momento adecuado para el cortejo, ante la presencia del macho la hembra realiza un signo muy llamativo. Levanta y ladea la cola, exponiendo la vulva al macho. Es frecuente observar contracciones de los músculos perineales y rectales en las hembras.
Los machos, en respuesta a las feromonas de las hembras, comienzan su estimulación. Se inicia la erección del pene y se produce la monta. El macho penetra a la hembra mediante movimientos rítmicos, conocidos con el nombre de acometidas. Eyaculan parte del semen, que es una fracción libre de espermatozoides conocida como fracción uretral. A continuación, el macho realiza lo que se conoce como volteo, es decir, éste se gira y entonces completa la erección.
Los genitales de estos animales presentan una estructura, el bulbus glandis (bulbo del glande), que poco después de la penetración y tras la eyaculación, se congestiona e impide que salga el pene, por lo que el macho y la hembra permanecen unidos un cierto tiempo, lo que se conoce como “estado de abotonamiento”. Hasta que esta estructura no se relaje, el macho no podrá sacar su pene del orificio genital de la hembra, favoreciendo así la fecundación.
Una de las principales preocupaciones que muestran las personas a la hora de comprar o adoptar una mascota, es el comportamiento sexual. El comportamiento sexual de perros machos que no están castrados es la principal preocupación de los propietarios de estos animales, ya que los perros muestran una serie de comportamientos cuando hay una hembra en celo cerca debido a su fuerte instinto reproductor.
Los perros no castrados, cuando se encuentran ante la presencia de una hembra en celo, suelen aumentar su comportamiento de marcaje territorial. Empiezan a orinar en lugares donde antes no lo hacían, para marcar su territorio.
El nivel hormonal de los perros no castrados aumenta ante la presencia de una hembra en celo. El nivel de testosterona aumenta bastante y por ello, el animal en cuestión presenta una mayor irritabilidad, frustración y agresividad
Los perros no castrados suelen presentar comportamientos tales como la desesperación y el llanto, debido a ese cambio hormonal. Es frecuente que los machos que no pueden llegar a la hembra aúllen, lloren e incluso dejen de comer.
También es frecuente que los machos escapen apenas tengan oportunidad; se peleen con otros perros debido a la agresividad producida por los altos niveles de testosterona; desobedezcan las órdenes de los propietarios, etc.
Por todos estos motivos, una de las soluciones más empleada ante estos comportamientos es la castración en los animales de compañía.

