Copulación Copy

Conseguir una pareja es un aspecto muy importante, ya que quien no la consiga no será capaz de reproducirse y por lo tanto no dejará descendencia. Además de encontrar pareja es necesario que la fertilización sea eficaz y esto no es nada fácil.

Existen varios tipos de fertilización pero quizás la que más interesa a la especie humana es la fertilización interna, ya que es la más interesante desde un punto de vista comportamental.

Antes y durante la cópula se produce un comportamiento sexual destinado a la estimulación de la pareja para favorecer la fecundación. Una vez que el macho ha introducido sus espermatozoides en la hembra tienen lugar otros procesos. Dentro de la hembra tiene lugar un proceso de selección sexual en el que el esperma de varios machos, en el caso de que coincidan, luchan por fecundar los óvulos.

Este proceso se conoce como competencia espermática.

En varios estudios se ha visto que el ser humano no es la única especie en la que tienen lugar los juegos sexuales. Por ejemplo en algunas especies de primates se ha visto que las relaciones sexuales son muy frecuentes y que es frecuente observar prácticas sexuales entre dos hembras y entre dos machos.

En las especies con fertilización interna, el macho deposita sus espermatozoides en el interior del aparato reproductor de las hembras mediante la cópula. Normalmente la cópula consiste en la introducción del pene en el orificio genital de la hembra donde expulsa los espermatozoides, pero esto no es así en todas las especies. Generalmente, ambos sexos colaboran en la cópula.

Estrategias de competencia espermática

La competencia espermática se produce cuando el eyaculado de dos o más machos coinciden en el tracto genital de la hembra. La competencia tiene lugar entonces a nivel de los espermatozoides, que compiten por fecundar los óvulos de la hembra. Parece que ocurre en prácticamente todos los organismos con reproducción sexual.

El beneficio de las cópulas con varios machos para las hembras sería el de conseguir una mejor calidad para sus descendientes. Las cópulas extrapareja son responsables de que en especies monógamas se produzca poliandria desde el punto de vista genético, es decir, que los hijos sean de una misma madre pero que hayan sido engendrados por padres diferentes.

Surgieron así algunas estrategias en los machos para disminuir las posibilidades de que el esperma de otros machos fertilice los huevos y para que sea el suyo el que lo haga. Según Soler, las estrategias de competencia espermática que se han desarrollado en machos de diversas especies son:

  • Evitar que la hembra copule con otro macho:
  • Guarda de la hembra: el macho se queda con la hembra tras copular para así retrasar la posible cópula con otro macho.
  • Tapar el orificio genital de la hembra mediante una sustancia pegajosa que liberan junto con el eyaculado.
  • De esta manera otro macho no puede copular porque el orificio está tapado.
  • Evitar que la hembra resulte atractiva para otros.
  • Inhibir la sexualidad de la hembra.
  • Evitar que el esperma de otros machos fecunde los huevos:
  • Aumentar la frecuencia de cópulas. Aumentar la densidad de espermatozoides por eyaculado.
  • Retirar el esperma que ha sido depositado anteriormente por otro macho. Algunos insectos presentan estructuras para retirar el eyaculado de otro macho del interior del tracto genital de la hembra.
  • Aprovechar el trabajo realizado por otros machos. Este es el mecanismo utilizado por algunos anfibios con cola, donde la fecundación se lleva a cabo mediante un espermatóforo que el macho pone en el suelo después del cortejo.

Normalmente, en los humanos, un macho y una hembra forman una pareja para tener hijos y entonces tiene lugar la cría de estos. En ellos hay una fuerte predisposición a las cópulas extrapareja por lo que se afirma que en los humanos también se da competencia espermática. Esta afirmación no es aceptada por todos los investigadores y tiene muchas críticas.

Selección críptica de la hembra

La selección o elección críptica hace referencia a la selección que tiene lugar después de la cópula por la hembra y que no puede ser observada. Se denomina críptica porque no hay ninguna evidencia conductual externa que permita al observador saber qué es lo que está realizando la hembra exactamente.

En especies donde se ha visto la selección criptica de la hembra, se ha observado que el cortejo tiene lugar también después de la cópula. Los machos que llevan a cabo este cortejo durante la cópula y tras la cópula aumentan las probabilidades de fertilizar los huevos.

La existencia de selección críptica tiene gran importancia para los estudios etológicos (Eberhard, 1998). Principalmente, con el estudio de la selección criptica hace que se tenga en cuenta el comportamiento del macho durante la cópula así como los posibles efectos del cortejo copulatorio sobre el éxito reproductivo del macho.

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