Resolución de conflicto Copy
La vida en grupo, además de los múltiples beneficios que conlleva, presenta un inconveniente muy importante, que es la aparición de conflictos.
Estos conflictos aparecen cuando los intereses de dos individuos que viven en el mismo grupo coinciden, por lo que aparece la competencia entre ellos y se origina un enfrentamiento.
Este enfrentamiento puede desaparecer o puede hacerse cada vez más agresivo hasta llegar a la violencia. Los enfrentamientos ocasionan una serie de costes para los individuos, tanto físicos como sociales, ya que pueden producir una situación de tensión dentro del grupo que puede acarrear problemas en las relaciones sociales y disminuir la ventaja que supone vivir dentro del grupo.
Debido a esos costes, es de esperar que se hayan producido adaptaciones para evitar los conflictos o para disminuir los costes sociales que provocan esos conflictos. Hay una serie de mecanismos que se utilizan para resolver esos conflictos. Por ejemplo, la organización jerárquica facilita que disminuyan las agresiones.
Los principales mecanismos para resolver conflictos llevados a cabo por animales son los que se explican a continuación.
Evitación
Es un mecanismo que utiliza el individuo agredido basado en que éste no frecuenta las zonas por las que se suele mover el agresor para evitar así otro enfrentamiento.
Sumisión
Es un mecanismo llevado a cabo por el individuo agredido que consiste en aceptar la dominancia del agresor y realizar posturas de apaciguamiento cuando el dominante está presente.
Reconciliación
Este comportamiento consiste en que tras un conflicto, los individuos que habían tenido el enfrentamiento se reúnen y con esto se favorece la vuelta a la normalidad. De este modo se evita el coste que supondría mantener la tensión entre ellos.
Cuando antes se produzca la reconciliación más eficaz es
Consuelo
Este es un comportamiento realizado por terceros individuos que interaccionan con el agredido, principalmente cuando no se produce reconciliación.
- Conflictos sociales en primates
La resolución de conflictos se ha estudiado especialmente en los primates. La mayoría de especies de primates, entre ellos el hombre, suelen vivir en grupos estables, con un elevado nivel de organización social. Debido a ello pueden surgir conflictos sociales que a menudo pueden involucrar comportamientos agresivos entre los integrantes del grupo.
Los animales gregarios, entre ellos los primates, son sensibles a las consecuencias negativas de los conflictos sociales agresivos, ya que al considerarse la vida en grupo como una adaptación, si surgen conflictos que pueden desembocar en la muerte de los individuos, los miembros del grupo se alejarían de las condiciones óptimas para vivir en el grupo.
Los conflictos sociales pueden disminuir la eficacia biológica de los individuos implicados en el conflicto, por lo que se han debido de desarrollar estrategias que solucionen tales conflictos y que reduzcan las consecuencias para los individuos de los mismos.
En los primates, destacan sus habilidades para la evitación y la resolución de los conflictos. Para ellos, que viven en grupos sumamente organizados, devolver la estabilidad al grupo es muy importante. Este comportamiento puede verse en la formación de coaliciones entre hembras de chimpancés con el fin de destituir al líder del grupo si este no es capaz de mantener la estabilidad del grupo
Hasta hace relativamente poco tiempo, se consideraba la reconciliación como algo propio del ser humano. Estudios previos sólo habían reportado sobre gestos de apaciguamiento o gestos tranquilizadores o incluso la aparición de conductas afiliativas como por ejemplo el acicalamiento o el contacto corporal, tras las peleas entre individuos
Llama la atención en los estudios realizados en los años 60 y 70, la enfatización en el valor de la formación de afiliaciones postconflicto, para intentar volver a cohesionar el grupo tras un conflicto. Pero el primer estudio enfocado en la reconciliación tiene lugar a finales de los años 70 y es llevado a cabo por De Waal y van Roosmalen en chimpancés. Estos investigadores observaron que los individuos adversarios, tras un conflicto, intentaban tener contactos amistosos, desarrollando comportamientos especiales en esas interacciones. Observaron que el inicio del contacto se realizaba mediante un gesto de invitación con la mano abierta. Si este gesto era aceptado por el contrincante, ambos individuos se abrazaban y se besaban.
De Waal definió la reconciliación como el primer contacto amistoso entre los oponentes poco tiempo después de haberse producido el conflicto o la agresión. De Waal argumentaba que para que tuviera lugar la reconciliación debían de producirse al menos dos procesos cognitivos: el reconocimiento individual y la memoria. El individuo debía de ser capaz de recordar a los individuos con los que se había enfrentado.
Después de los estudios realizados por De Waal y sus colaboradores, se han realizado más investigaciones en primates no humanos sobre la reconciliación como mecanismo para resolver conflictos.
En los primates, son frecuentes las reconciliaciones y cada especie cuenta con unas pautas de reconciliación propias. En macacos, se han observado comportamientos de reconciliación basados en la emisión de sonidos que indican el fin de las hostilidades; en bonobos se ha observado que tras los comportamientos agresivos llevan a cabo relaciones sexuales y en chimpancés se han detectado besos y abrazos tras un conflicto.
En los primates, son frecuentes las reconciliaciones y cada especie cuenta con unas pautas de reconciliación propias. En macacos, se han observado comportamientos de reconciliación basados en la emisión de sonidos que indican el fin de las hostilidades; en bonobos se ha observado que tras los comportamientos agresivos llevan a cabo relaciones sexuales y en chimpancés se han detectado besos y abrazos tras un conflicto.

