Sexualidad Copy
En la mayoría de las especies los machos y las hembras difieren en múltiples aspectos tales como el aspecto físico, el aparato reproductor, las hormonas dominantes, etc.
Las variaciones en la fisonomía externa de los organismos se conocen como dimorfismo sexual, y se refieren a diferencias en el color, tamaño y forma básicamente.
Está claro que tanto en los humanos como en la mayoría de animales, generalmente los machos son más grandes que las hembras. Pero esto no siempre es así, hay especies en las que las hembras son enormes con respecto a los machos, como es el caso curioso del rape blanco (Lophius piscatorius). En esta especie la hembra tiene un tamaño 40 veces mayor al macho, que vive pegado a la hembra. El ejemplar que se encuentra en las pescaderías corresponde a la hembra.
A pesar de las diferencias tanto morfológicas como fisiológicas que existen entre machos y hembras, en relación a la reproducción, quizás la más importante sea el tipo de gametos que generan.
Las hembras producen una pequeña cantidad de óvulos en comparación con la cantidad de espermatozoides que producen los machos. Además las hembras producen gametos de gran tamaño que tienen una cantidad elevada de nutrientes para el embrión.
Los machos producen gran cantidad de espermatozoides, móviles, que constan de energía y ADN, es decir, no contienen sustancias nutritivas para el embrión. No son costosos energéticamente para el macho por lo que los producen en cantidades gigantescas.
La diferencia en el tamaño entre óvulos y espermatozoides conlleva importantes implicaciones. Ya desde la formación de los gametos, las hembras invierten más en la descendencia que los machos. Es frecuente que el papel que desempeñan los machos en la reproducción no pase de la fecundación en algunas especies.

