Tipos de comportamiento Copy
Comportamiento Innato
En el comportamiento innato se incluyen aquellas pautas de comportamiento que el animal presenta de manera natural ante un estímulo o situación desconocida y que le permiten resolverla sin haber tenido un conocimiento previo de cómo resolverla. El comportamiento innato también es denominado como instinto. Son comportamientos que se tienen desde el nacimiento y que no pueden aprenderse de otro individuo.
Algunos comportamientos innatos pueden ser: la conducta sexual, las maniobras de escape o de defensa y el ataque.
En el comportamiento innato hay que tener en cuenta tres aspectos importantes: los tactismos, los reflejos y los instintos.
- Tactismo: Los tactismos son las reacciones más simples que puede presentar un organismo. En las plantas se les conoce como tropismos. En animales, se dan únicamente en grupos inferiores. Está muy extendido en los organismos unicelulares, principalmente en los protozoos. El tipo de reacción que desencadena el estímulo es direccional, es decir, el individuo se acercará o alejará al estímulo.
La fuente del estímulo puede ser de diversos tipos: física (cambios de presión, por ejemplo), química (concentración de una determinada sustancia), luminosa (luz) y recibirá en cada caso un nombre concreto (fototactismo, geotactismo, quimiotactismo, etc.
Si el organismo se acerca a la fuente del estímulo se dice que presenta tactismo positivo mientras que si se aleja de la fuente del estímulo se dice que tiene tactismo negativo.
A modo explicativo, en una planta, generalmente el tallo presenta tropismo positivo ya que crece acercándose a la luz mientras que la raíz presentaría un tropismo (o fototropismo) negativo ya que crece hacia abajo, alejándose de la luz.
- Reflejos: Los reflejos se pueden definir como las respuestas automáticas que llevan a cabo los animales ante un estímulo determinado. Son parecidos a los tactismos pero están mediados por células nerviosas.
La respuesta refleja implica principalmente un movimiento. En un reflejo suele intervenir un órgano o un tejido. Como ejemplo está el reflejo muscular que se produce por un impulso mecánico.
Un ejemplo muy visual para entender este comportamiento innato es el reflejo palmar. Si acercas tu mano a la de un bebé o acaricias la palma de su manita, el bebé cierra su mano de forma automática apretando tu dedo con fuerza. Este reflejo se observa nada más nacer y lógicamente nadie ha enseñado al bebé a hacerlo, por lo tanto es un claro ejemplo de comportamiento innato. - Instintos: El instinto se puede definir desde una perspectiva biológica como una pauta hereditaria de comportamiento que presenta una serie de características comunes:
– Es común en todos los individuos de la especie.
– Es completa, es decir, consta de una serie de pasos para su ejecución.
– Es global, comprende a todos los organismos vivos.
Son un mecanismo nervioso y organizado que se desencadena debido a diversos estímulos y cuyo objetivo es provocar una respuesta que asegure la supervivencia del individuo. Son rápidos y automáticos.
Se diferencia de un reflejo en que en su desarrollo suele implicar a varios órganos o incluso al organismo completo, además de que en este caso el sistema nervioso necesita de un grado de organización superior. Como ejemplos se pueden nombrar el instinto de supervivencia y el instinto reproductor.
Comportamiento adquirido
Es una forma de conducta que se da generalmente en organismos superiores. Se puede encontrar principalmente en los vertebrados.
Este comportamiento surge ante un estímulo que se ha repetido varias veces y ante el que se ha desarrollado una respuesta. Se denomina también comportamiento aprendido.
Son aquellos comportamientos que el organismo lleva a cabo gracias a una transmisión horizontal de conocimientos. En este tipo de comportamientos tiene una importante influencia el medio ambiente.
Para que se lleven a cabo estos comportamientos es imprescindible la existencia de un sistema nervioso complejo, con un centro de control o cerebro. Estos comportamientos se van a aprender ya sea por la enseñanza de un individuo que ya tiene ese comportamiento, de forma autodidacta o por ensayo-error.
Se pueden enumerar cuatro etapas para que se dé el aprendizaje:
- Impregnación: Esta etapa tiene lugar a las pocas horas de nacer y consiste en la adquisición de unos conocimientos básicos que le permiten al animal reconocer a los individuos de su propia especie y también a diferenciar a sus progenitores.
- Habituación: Consiste en la capacidad del individuo de no reaccionar ante un estímulo que se repite varias veces
- Aprendizaje Asociativo: Requiere un sistema nervioso complejo ya que se tienen que establecer relaciones entre distintos estímulos.
- Imitación: El animal adopta comportamientos que ha visto en otros animales de su entorno.
Comportamiento social
Se denomina comportamiento social a aquel comportamiento o conducta dirigida hacia la sociedad o que se da entre individuos de la misma especie. Aquellos comportamientos o conductas que tienen lugar entre individuos de diferentes especies (depredación, parasitismo o simbiosis) no se consideran como comportamientos sociales.
Un ejemplo de este tipo de comportamiento es la comunicación entre individuos de la misma especie; en el caso de los humanos, el lenguaje.
Este tipo de comportamiento se realiza con el objetivo de buscar una mayor eficacia ya no solo para el beneficio propio del individuo sino también para la especie. Incluye tanto comportamientos innatos como adquiridos.
- Comportamiento social de los insectos
Debido a las percepciones sensoriales de los insectos, éstos son muy sensibles a los estímulos. Las respuestas a estos estímulos pueden ser simples, como es el caso de la orientación hacia una fuente de luz o la ocultación de la luz. Otros comportamientos no son tan simples, sino que conllevan una compleja serie de respuestas.
Gran parte de los comportamientos que llevan a cabo los insectos son innatos, sin embargo existen insectos sociales capaces de llevar a cabo comportamientos adquiridos a pesar de que no son capaces de reorganizar sus recuerdos cuando se enfrentan a un problema nuevo.
Los insectos pueden comunicarse entre sí a través de señales químicas, táctiles, auditivas o visuales.
Hay insectos, como las hormigas, abejas, avispas, etc. que viven en grupos llamados sociedades. En hormigas y termitas hay un comportamiento social verdadero por lo que se conocen también con el nombre de insectos eusociales.
Estos grupos se caracterizan por:
– Llevar a cabo una cría cooperativa.
– Presentar uno o más grupos no reproductores.
– Producirse sobrelapado (overlapping = superposición) de generaciones.
– Diferenciación de castas. Existe una división de las faenas de reproducción, existiendo sólo unos grupos de individuos que están involucrados en la reproducción mientras que otros llevan a cabo otra serie de labores.
En las colonias de insectos se da una estricta jerarquización y distribución del trabajo. Dependiendo de la labor que lleven a cabo tendrán unas características morfológicas determinadas.
El comportamiento social de estos insectos está controlado por los aspectos innatos de la conducta - Comportamiento social de los vertebrados
Los vertebrados, al igual que algunos invertebrados, tienen comportamientos innatos que hacen que éstos se agrupen en sociedades. El grado de integración y el número de individuos que van a formar estas sociedades variará en función del tipo de alimentación, por ejemplo.
Los carnívoros suelen formar grupos más reducidos que los omnívoros, aunque al igual que en estos últimos, se forman unidades sociales muy complejas y de gran coherencia. Se pueden agrupar en manadas, dentro de las cuales se pueden diferenciar en grupos familiares o harenes, principalmente para la protección contra los depredadores.
En mamíferos, las unidades familiares pueden ser de diversos tipos. Por ejemplo en el caso de los osos, esta unidad familiar se reduce a la hembra y sus crías.
Un ejemplo típico de sociedades en vertebrados es el caso de los leones. Se pueden observar asociaciones donde hay uno o más machos con muchas hembras y sus crías.
En la formación de sociedades en los mamíferos tiene gran importancia la complejidad psíquica de estos animales.

